EL
IDEARIO SOCIAL CRISTIANO El pensamiento social cristiano se basa en la doctrina social de la Iglesia católica. En cuanto se convierte en un "conjunto de ideas y valores concernientes al orden político que tienen la función de guiar los comportamientos políticos colectivos" se lo puede considerar como una ideología política que compite, en el mundo del siglo XX, con otras, como la social democracia, el comunismo o el liberalismo. La definición de sus contenidos remite a la doctrina social de la Iglesia que cobra forma a partir de 1891 cuando el Papa León XIII emite la famosa encíclica Remm Nouamm.. Lo que allí se plantea es una critica a las consecuencias sociales de la industrialización y se señala el imperativo de que el estado intervenga en favor de los económicamente débiles. La Iglesia católica, a. través de la suprema autoridad del pontífice romano, intervenía así en la llamada "cuestión social" introduciendo una nueva fuerza ideológica, a mitad de camino entre el capitalismo liberal y la crítica radical de anarquistas y socialistas. La propuesta católica no estuvo en soledad por mucho tiempo. Casi enseguida aparecieron también fórmulas de reforma al capitalismo provenientes del pensamiento secular, como el laborismo inglés y el socialismo democrático liderado por E.Bernstein. Al provenir de sindicatos y partidos organizados, estas últimas propuestas tuvieron expresiones políticas inmediatas. Para los católicos, en cambio, la situación era más complicada y de hecho sólo en la Europa del período de entreguerras se produjo el florecimiento de partidos políticos fuertemente influidos por la doctrina social de la Iglesia. En el siglo
XIX, y frente al incontenible avance del liberalismo, se desarrollaron
dentro del catolicismo dos tendencias, habitualmente denominadas catolicismo
"liberal" y catolicismo "intransigente". La primera
fue practicada por quienes aprobaban y querían utilizar las instituciones
liberales y parlamentarias: la segunda por quienes añoraban la
situación política y social anterior a la Revolución
Francesa, en la cual, como bien se sabe, no existían ni la libertad
de cultos ni la separación entre Estado e Iglesia Los papas Gregorio XVI y Pío IX defendieron con ardor la segunda opción. La doctrina social de la Iglesia surge de ambas corrientes y no sólo, como podría pensarse, de la primera opción. Mientras que en muchos aspectos el catolicismo intransigente de la segunda mitad del siglo XIX constituye una visión romántica y reaccionaria que se opone al paso de los tiempos, en otros, prepara una conceptualización crítica de las relaciones sociales cuyos ecos llegan hasta hoy día. En efecto, en la búsqueda de una fundamenta ción filosófica contra el individualismo triunfante desde la Revolución Francesa se produjo un regreso al pensamiento de Santo Tomás de Aquino. La condena de la usura, la doctrina del justo precio y la conceptualización tomista del bien común adquirieron así en un contexto muy diferente de lo que había sido la cristiandad europea del siglo XIII, nuevas significaciones y tuvieron repercusiones igualmente inéditas. Otro aspecto que debe recordarse es que la doctrina tomista defendía un iusnaturalismo que se proclamaba superior, en la jerarquía de valores, al derecho positivo representado por la legislación de los estados. Así las cosas, no es extraño que el pensamiento tomista se constituyera en una base tan sólida en los argumentos como tradicional en las raíces profundas que lo unían a la historia de la Iglesia, para fundamentar la crítica cristiana del individualismo liberal. De hecho, la encíclica leonina de 1891 fue precedida por otra, denominada Aeterni Patris en 1879, en la cual las enseñanzas de Santo Tomás fueron convertidas en doctrina de la Iglesia. Dicho en otros términos, la encíclica Rerum Novarum no fue simplemente la puesta al día de la Iglesia, que de repente cedía ante el paso de los tiempos. Esto es cierto pero superficial. En el fondo había un replanteamíento radical que llevaba implícita la idea de superioridad del derecho natural sobre el derecho positivo expresado en la legislación del estado moderno. Las potencialidades de esa crítica sólo se irán desplegando durante el siglo XX, y puede incluso sostenerse que en el umbral del cambio de milenio, no han sido aún agotadas.
espués de la Primera Guerra Mundial surgieron en Europa los primeros partidos en que fue visible la influencia de la doctrina social de la Iglesia: el Partido Popular La expresión del pensamiento social cristiano en partidos políticos tardó en concretizarse, Al comienzo se trató de partidos católicos que defendían los privilegios tradicionales de la Iglesia, amenazados o recortados por el avance liberal, o que asumían la defensa de los intereses de los católicos frente a otras religiones. Dicho en breve, se trataba de movimientos confesionales poco relacionados con las cuestiones sociales. Italiano (fundado por Luigi Sturzo en 1919). el Partido Social Popular (España. 1922), el Partido Democrático Popular [Francia, 1924) y el Partido Popular de Checoeslovaquia. Pero el ascenso del fascismo puso rápido fin a esas primeras experiencias. Baste como ejemplo el caso de Alcide de Gasperi, el futuro gran dirigente del Partido Demócrata Cristiano italiano después de 1945. Siendo militante del partido de Sturzo fue detenido por Mussolini en 1927 y sólo salió libre en 1929 por mediación del Papa en ocasión de firmarse el Tratado de Letrán; de Gasperi pasó los siguientes catorce años de su vida refugiado, como funcionario de la biblioteca del Vaticano. Las cosas cambiaron al terminar la Segunda Guerra Mundial, En Alemania occidental y en Italia, donde el fascismo derrotado había dejado un gran vacío, la vida política fue dominada casi enseguida por nuevos partidos de orientación cristiana. En. ambos casos, la presencia de viejos dirigentes muy experimentados fue crucial. Konrad Adenauer (1876-1967) formó la Unión Demócrata Cristiana (C.D.U.) y fue canciller de la República Federal de Alemania desde 1949 hasta 1963, convirtiéndose en el político europeo más brillante y exitoso de los años cincuenta. Alcide de Gasperi (1881-1954) fue primer ministro desde 1945 hasta 1953 y le tocó reconstruir la economía italiana preparando su inserción futura en la Comunidad Económica Europea. En ambos casos la Democracia Cristiana se convirtió en una fuerza política de primer orden localizada en el "centro" del espectro político, con social demócratas y comunistas hacia la izquierda, y partidos conservadores tradicionales hacia la derecha. En el contexto polarizado e inseguro de la "guerra fría" la Democracia Cristiana ofrecía una alternativa moderada al socialismo respondiendo también a las demandas sociales de redistribución y reparto de los frutos del desarrollo económico. La trayectoria europea se repite en cierto modo en los países latinoamericanos. Durante el siglo XIX la defensa de los intereses católicos fue asumida por los grupos conservadores en abierta pugna con los intereses liberales. En todos los países -excepción hecha de Colombia , la Iglesia perdió su posición tradicional y los estados se secularizaron: hubo leyes de Registro Civil, enseñanza laica y una reducción drástica del poder económico eclesiástico. La organización de partidos católicos fue rara, y cuando ocurrió éstos no tuvieron larga vida. Lo más usual fue que los intereses católicos se expresaran a través de los partidos conservadores teniendo poco o nada que ver con la naciente doctrina social de la Iglesia. No podía ser de otra forma en repúblicas donde el liberalismo casi no tenia contrincantes y el personalismo se imponía en una vida política manejada por las oligarquías exportadoras. Para el cambio habrá que esperar la llegada de la cuestión social, esto es, del conflicto y los sufrimientos de las clases trabajadoras. Eso ocurrirá alrededor de la Primera Guerra Mundial y alcanzará contornos muy dramáticos durante la depresión de los años 1930. Las respuestas políticas a este nuevo contexto, caracterizado por una participación activa de las clases trabajadoras, fueron extremadamente variadas y no es posible resumirlas aquí. Se puede afirmar, sin embargo, que en todas ellas, y asumida por diferentes grupos y fuerzas políticas, la doctrina social de la Iglesia jugó un papel importante. La aparición de Partidos Demócratas Cristianos no tuvo que ver con la mayor o menor difusión del pensamiento social cristiano sino con circunstancias políticas muy particulares de cada país y la capacidad de los dirigentes para abrir y ocupar un espacio político en que estaban surgiendo partidos "modernos". Es en este contexto donde se produce la fundación y desarrollo del COPEI ( Comité de Organización Política Electoral Independiente) en Venezuela y del Partido Demócrata Cristiano en Chile. El caso de Costa Rica puede ahora enmarcarse dentro del contexto europeo y latinoamericano. La encíclica Remm NovanLm llegó a Costa Rica en 1891 y fue publicada por entregas en EÍ Mensajero del Clero, una revista eclesiástica que había sido fundada por el Obispo Thíel. Fuera de los círculos católicos próximos a la curia fue poco conocida y en todo caso no originó debate o comentario alguno. El hecho es que en esos años, y a pesar de que existía el Partido Unión Católica desde 1889, los temas centrales de discusión no tenían que ver con problemas sociales sino con las relaciones entre la Iglesia y el Estado. En efecto, las leyes anticlericales de 1884 habían secularizado los cementerios, expulsado a los jesuítas y al mismo Obispo Thiel, y declarado la caducidad del Concordato que databa de 1850. Enseguida, el gobierno había cerrado los colegios religiosos proclamando el carácter laico y obligatorio de la educación común. La situación de tensión continuó hasta que, con motivo de las elecciones presidenciales de 1886, se llegó a un nuevo modus vivendi con la Iglesia y el gobierno autorizó el regreso de Monseñor Thiel a su diócesis. La legislación liberal anticlerical continuó expandiéndose en los años siguientes: se promulga el Código Civil en 1887 (allí se establecen el matrimonio civil y el divorcio), y en 1888 se decreta el cierre de la Universidad de Santo Tomás. Es en estas circunstancias de conflicto que aparece el Partido Unión Católica.
Su carácter es claramente confesional, lo cual puede corroborarse en el programa de acción formulado para las elecciones de 1894 y en la participación abierta de muchos sacerdotes que no dudan en usar el pulpito como tribuna política. Lo que sigue es bien conocido: en las elecciones de segundo grado triunfó mediante el fraude y la violencia el Lie. Rafael Yglesias, candidato oficial del gobierno. En 1895 quedó aprobada una reforma constitucional prohibiendo cualquier forma de propaganda política que invocara motivos o creencias religiosas. Aunque la disposición era muy general es obvio que lo que se buscaba era poner ñn a la vida política del Partido Unión Católica- En medio de estos episodios es sintomático lo que ocurre con la encíclica Rerum Nouarum. Ya se dijo que su difusión inicial fue escasa. En setiembre de 1893 el Obispo Thiel emitió su Trigésima Carta Pastoral "sobre el justo salario de los jornaleros y artesanos y otros puntos de actualidad que se relacionan con la situación de los destituidos de bienes de fortuna", la cual se basó al pie de la letra en la encíclica leonina y fue publicada en la prensa de aquellos días. La reacción del gobierno no se hizo esperar y en una nota dirigida al Obispo se lo acusa de difundir doctrinas erróneas que pueden llegar a alterar la tranquilidad pública. Como Thiel no volvió a tocar temas económicos y sociales en otras cartas pastorales Luis Demetrio Tinoco asevera que así fue como "el conocimiento y la difusión de la doctrina social cristiana quedaron cortados en agraz".
Enseguida, el gobierno había cerrado los colegios religiosos proclamando el carácter laico y obligatorio de la educación común. La situación de tensión continuó hasta que, con motivo de las elecciones presidenciales de 1886, se llegó a un nuevo modus vivendi con la Iglesia y el gobierno autorizó el regreso de Monseñor Thiel a su diócesis. La legislación liberal anticlerical continuó expandiéndose en los años siguientes: se promulga el Código Civil en 1887 (allí se establecen el matrimonio civil y el divorcio), y en 1888 se decreta el cierre de la Universidad de Santo Tomás. Es en estas circunstancias de conflicto que aparece el Partido Unión Católica. Su carácter es claramente confesional, lo cual puede corroborarse en el programa de acción formulado para las elecciones de 1894 y en la participación abierta de muchos sacerdotes que no dudan en usar el pulpito como tribuna política. Lo que sigue es bien conocido: en las elecciones de segundo grado triunfó mediante el fraude y la violencia el Lie. Rafael Yglesias, candidato oficial del gobierno. En 1895 quedó aprobada una reforma constitucional prohibiendo cualquier forma de propaganda política que invocara motivos o creencias religiosas. Aunque la disposición era muy general es obvio que lo que se buscaba era poner fin a la vida política del Partido Unión Católica.
Las reformas sociales del Dr. Calderón Guardia En su mensaje inaugural dirigido al Congreso Constitucional el 8 de mayo de 1940 el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia señaló lo siguiente: "La nueva administración sustenta, en lo político, la doctrina del cristianismo social, tal como lo exponen las admirables encíclicas de León XIII y Pío IX. y como lo sintetizara el Cardenal Mercier en su 'Esbozo de una Síntesis Social'. Sólo el sentimiento de fraternidad lealmente sentido y practicado, puede dar soluciones definitivas a los conflictos humanos; sólo por una equilibrada cooperación de todas las fuerzas sociales dentro de un régimen de derecho que excluya enérgicamente los abusos de indebidos poderíos, se llegará a la conciliación de intereses, necesaria para que todos los miembros de la comunidad se sientan solidarios en la obra edificante de elevar cada día más el nivel espiritual y material de Costa Rica." Como se demostró enseguida la declaración no tenía nada de retórica. Durante su gobierno el Dr. Calderón Guardia propuso y logró la aprobación por el Congreso de un amplio conjunto de reformas sociales directamente inspiradas en la doctrina social de la Iglesia; seguro social, código del trabajo y un capítulo de "garantías sociales" incorporado a la Constitución. Las garantías sociales, aprobadas en 1943, establecieron entre otras cosas el derecho al trabajo, a un salario mínimo, a vacaciones pagadas, a la huelga y a la sindicalización. El estado se comprometió a apoyar las cooperativas y el financiamiento de la vivienda popular mientras que se prohibía toda discriminación salarial en perjuicio de las mujeres y los trabajadores rurales. Las garantías sociales también incluyeron la creación de tribunales de trabajo, la emisión de un Código de Trabajo y el establecimiento de un seguro social contra los riesgos de enfermedad, invalidez, maternidad, vejez y muerte mediante una contribución forzosa tripartita (Estado, patronos y trabajadores). Para administrar el seguro social se creó una nueva institución denominada Caja Costarricense de Seguro Social, la cual a partir de 1943 tuvo el carácter de ente autónomo. Otros aspectos complementarios pero importantes fueron la derogación de las leyes anticlericales de 1884, efectuada en 1942, y la creación de la Universidad de Costa Rica en 1940.
El Dr. Calderón Guardia nació en San José en 1900 en el seno de una familia pudiente y tradicional. Su padre, el Dr. Rafael Calderón Muñoz (1869-1943) era un católico convencido y buen conocedor de la doctrina social de la Iglesia. Dirigió la revista "La Justicia Social" (1902-04), formó el partido La Unión Demócrata en 1905 y fue electo diputado en 1912. En 1917 el Dr. Calderón Muñoz era miembro de la Asamblea Nacional Constituyente y logró que en la nueva constitución se estableciera la obligación del estado de proteger a los trabajadores. Aunque la disposición fue de corta vida ya que al caer el régimen de Tinoco en 1919 dicha constitución fue derogada, vale la pena reproducirla: "Es obligación, del Estado velar por el bienestar de las clases trabajadoras, y para ello dictará las leyes necesarias; a falta de iniciativa social promoverá, y en todo caso apoyará en la medida de sus recursos, las instituciones que tengan por objeto armonizar sobre bases de Justicia las relaciones entre patronos y obreros, y las que tiendan a mejorar la condición económica de éstos y a ampararlos en caso de enfermedad, vejez o accidente, paro de trabajos u otras circunstancias de desgracia independientes de su voluntad. " En 1920 el Dr. Calderón Guardia ingresó a la Universidad de Lovaina (allí también había estudiado su padre) pasando después a la Universidad Libre de Bruselas, donde en 1927 se graduó como médico cirujano. La estadía en Bélgica no solo le brindó una formación profesional; allí conoció el Código Social de Malinas elaborado bajo la dirección del Cardenal Mercier y publicado por primera vez en 1927. Dicho texto, del cual hubo nuevas ediciones en 1935 y 1950, es una síntesis de la doctrina social de la Iglesia muy rica en indicaciones técnicas y prácticas. Al regresar a su patria ejerce la profesión de médico y pronto también actúa en política: regidor de la municipalidad de San José (1930-34) y diputado (1934-39), siendo presidente del Congreso Constitucional en 1938 y candidato presidencial del Partido Republicano Nacional en 1939-40. Como médico el Dr. Calderón siguió el ejemplo de su padre: entendió la profesión como un servicio a los demás y nunca escatimó el apoyo a los más necesitados. De esas experiencias concretas, forjadas en el sufrimiento diario, derivó una convicción creciente de que la doctrina social de la Iglesia ofrecía la mejor solución para enfrentar la miseria y llegar a una solución realista de la "cuestión social". En suma, quien llega a la presidencia en 1940 es un hijo de la oligarquía cafetalera íntimamente decidido a llevar adelante una reforma social de inspiración social cristiana. El nuevo arzobispo de San José, Monseñor Víctor Sanabria Martínez (1899-1952) nació en San Rafael, muy cerca de Cartago, y fue ordenado sacerdote en Roma en 1921. Allí también obtuvo un doctorado en Derecho Canónico y estudió en profundidad el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, ubicándose bajo la clara influencia filosófica de Jacques Maritain. Al regresar a Costa Rica ocupó importantes posiciones dentro de la administración del Arzobispado llegando a ser nombrado Vicario General en 1935; desde ese puesto le tocó hacerse cargo de la recién creada "Acción Católica", una organización de la Iglesia en que los laicos colaboraban en el apostolado jerárquico. En 1938 Sanabria fue nombrado Obispo de Alajuela y en 1940 llegó a ser nombrado Arzobispo de San José. Además de pastor Monseñor Sanabria fue también un distinguido historiador. Sus primeras publicaciones en este campo datan de 1927 y sólo se interrumpen años después de su muerte ya que dejó una voluminosa obra inédita; su principal preocupación en este campo fue la historia de la Iglesia costarricense y en particular el estudio en profundidad de la gestión de sus obispos. Monseñor Sanabria inauguró su episcopado con una carta pastoral en la que toca, entre otros, tres temas que interesa subrayar aquí: las dificultades con que tropieza la Acción Católica, las respuestas que la Iglesia ha dado a la cuestión social y los avances que ha experimentado el comunismo en el país. Sobre la Acción Católica lamenta las dificultades con que ha topado una organización que considera de gran importancia pero ocurre que "el terreno [...1 carece de aquella fecundidad que al principio suponíamos en él". En cuanto al segundo retoma los principios básicos de las encíclicas Remm Novarum (1891) y Quadragesimo Armo (1931) y enseguida se pregunta qué puede hacerse en favor de la cuestión social. Constata que no hay partidos políticos que hayan incorporado en su programa los principios social cristianos y señala que sólo con la intervención ordenada de la Iglesia, el estado y las partes interesadas es posible llegar a soluciones prácticas. Sobre los comunistas Monseñor Sanabria muestra preocupación debido a sus avances en el país y rechaza de plano la solución que proponen para la cuestión social; luego afirma su convicción de que "determinadas inquietudes de orden social, que se han acogido a los campamentos comunistas, podrían encontrar su interpretación sana y ortodoxa, y por lo tanto católica, en otras agrupaciones políticas nuevas o antiguas." En su VI Carta Pastoral, leída el 29 de junio de 1941, Monseñor Sanabria festeja el cincuenta aniversario de la encíclica Rerum Nouarum y apoya en forma decidida las reformas sociales emprendidas por el gobierno del Dr. Calderón Guardia;no duda en decir:"Por la nobleza de los fines de estas disposiciones legales, creemos igualmente que, salvo casos excepcionales, no pueden éstas considerarse como simples leyes fiscales, sino como justa contribución de la riqueza y de los ricos al bienestar de la comunidad en que viven y que les asegura su propia tranquilidad." El Partido
Comunista había sido fundado en 1931. Sus jóvenes dirigentes
eran estudiantes de derecho vinculados a organizaciones de obreros y artesanos
ya existentes en el país. Aunque adhirieron a la III Internacional
y tuvieron desde el comienzo una retórica revolucionaria y antí-imperialista,
en los hechos, lo que se propusieron fue un programa de reformas destinado
a mejorar las condiciones de vida de las clases trabajadoras. A partir
de 1934, y con el nombre de "Bloque de obreros y campesinos",
este grupo participó en las elecciones presidenciales y legislativas
logrando elegir dos diputados al Congreso Constitucional en 1934. Era
un partido pequeño pero bien organizado y cohesionado por fuertes
motivaciones ideológicas. La gran huelga bananera de 1934 fue organizada
y liderada por dicho partido; en ella se movilizaron miles de trabajadores
durante varios meses y el gobierno tuvo que intervenir para facilitar
las negociaciones con la United Fruit Company y garantizar el orden público.
A pesar de que varios delos
dirigentes del partido fueron a prisión, a mediano plazo la huelga
fue exitosa ya que casi todas las peticiones de los trabajadores quedaron
poco a poco incorporadas en los contratos bananeros. Consideremos ahora el último de los cuatro puntos propuestos; la reacción que provocaron las reformas del Dr Calderón Guardia y la alianza política que se gestó para respaldarlas. Un politice que ocupó varios cargos de gobierno importantes en la década de 1940 escribió lo siguiente: "Recuerdo que siendo tan solo un entusiasta de la reforma, sentí y viví en mí propia carne la dureza de la oposición a los proyectos de Rafael Ángel. Muchos de mis parientes cercanos me cobraban mí supuesto comunismo, porque aquellas ideas eran para ellos comunistas: me alejé de ramas muy queridas de mi familia, por el resentimiento que produje en ellas al convertirme con mi modestísima participación en los proyectos en cómplice de una 'reforma comunista'. Lo mismo que en grande sufrieron Monseñor Sanabria y el Dr. Calderón. /..J Hubo dos factores que asustaron al capitalismo. Uno, la presencia por primera vez en nuestra historia política de grandes movimientos de masas y el otro, el hecho de que gran parte de los capitalistas eran hombres de méritos pero de poca preparación académica, que no comprendieron de qué se trataba. /.../No se me olvida que dictadas ya las reformas sociales, era tanta la propaganda que hacían los reaccionarios contra la política social de Calderón que incluso a los campesinos llegaron a conjúndirlos, máxime porque al tratarse de políticas innovadoras, se anticipaban a la comprensión de la mayoría de los costarricenses de la época. " A esta reacción básica de los sectores conservadores se agregaron otras, producto de los juegos y de las circunstancias políticas, como el conflicto entre el Dr. Calderón y el ex-presidente León Cortés por el control del Partido Republicano Nacional, y el odio de muchos cafetaleros por la política anti-ale-mana del gobierno en el contexto de la guerra mundial. Los conflictos se volvieron más serios a medida que avanzaba la aprobación de las reformas (el Código de Trabajo fue la más resistida por los empresarios capitalistas) y se avecinaban también las elecciones de 1944. Algunos han mencionado incluso la existencia de un supuesto golpe de estado para acabar con el gobierno del Dr. Calderón. Como quiera que sea. lo cierto es que en 1943 se produjo una alianza política que tuvo la finalidad clara de sostener las reformas sociales y apoyar al gobierno. El Partido Comunista se auto-disolvió el 13 de junio de 1943 convirtiéndose en una nueva agrupación denominada Vanguardia Popular; los principios ideológicos del nuevo partido incluyeron un apoyo expreso a la política social del Dr. Calderón Guardia, reconociendo que ésta se basaba en las encíclicas papales y que no estaba en contradicción con sus propios principios. A ello se agregó el rechazo de la violencia como método de lucha social, se indicó que nunca se había pensado en la dictadura del proletariado y se prometió el respeto a la propiedad privada y la religión católica. Acto seguido Manuel Mora le envió una famosa carta a Monseñor Sanabria en la cual le presentaba el programa del nuevo partido y le interrogaba sobre si los católicos podrían formar parte del él. La respuesta de Monseñor Sanabria es quizás más famosa todavía: el Arzobispo contestó que no veía en el nuevo partido nada que contradijera o desnaturalizara las doctrinas fundamentales del catolicismo y que por eso "sin gravamen de conciencia pueden los católicos que asi lo deseen, suscribirlos e ingresar en la nueva agrupación". Con la respuesta de Monseñor Sanabria la vía para una virtual alianza entre el gobierno, o mejor dicho el Partido Republicano Nacional, la Iglesia y el Partido Vanguardia Popular, quedaba despejada. Así fue como surgió la coalición de fuerzas que los opositores denominaron "caldero-comunismo". Sus consecuencias
políticas fueron varias; las reformas sociales pudieron consolidarse
y así fue como el 15 de setiembre de 1943, Monseñor Sanabria,
el Dr. Calderón y el Lic. Manuel Mora desfilaron juntos, al frente
de miles de trabajadores, festejando la aprobación de las garantías
sociales; y el Lic. Teodoro Picado, diputado y candidato oficial en las
próximas elecciones presidenciales por celebrarse a comienzos de
1944, pudo contar con una sólida base político electoral. Como en cualquier alianza o coalición es obvio que en los intereses y expectativas de sus componentes había un núcleo compartido común y también divergencias; así por ejemplo, la Iglesia no había renunciado a la promoción de un sindicalismo cristiano, como el mismo Monseñor Sanabria lo indicó a Manuel Mora en su famosa carta de respuesta. Esto se reflejó en el establecimiento de una nueva central sindical denominada Confederación Costarricense de Trabajadores "Rerurn Nouarum" el 1° de mayo de 1945; su presidente era el Padre Benjamín Núñez, un discípulo dilecto de Monseñor Sanabria. y de acuerdo con los estatutos el propio Arzobispo se constituía como arbitro y autoridad final en asuntos ideológicos. Ninguno de los actores participantes en estos procesos tuvo una visión política más aguda que la de Monseñor Sanabria en cuanto a la conformación de las fuerzas políticas y la posibilidad de poner en práctica los principios básicos de la doctrina social de la Iglesia. Como se mencionó antes, en su IV Carta Pastoral leída al tomar posesión de la Arquidiócesís en abril de 1940, Monseñor Sanabria indicó, una vez analizada la situación nacional, que para llevar adelante las reformas veía como indispensable la cooperación de la "Iglesia, el Estado y las partes interesadas, movidos todos por una decidida voluntad de perfeccionamiento humano". Demás está decir que los eventos de los años siguientes coincidieron notablemente con esta apreciación. Vistas en perspectiva las reformas sociales realizadas durante el gobierno de Calderón Guardia constituyen un punto de inflexión mayor en la historia de Costa Rica. En la regulación de las relaciones laborales se abandona la estricta visión liberal y se adoptan principios acordes con el pensamiento social cristiano. La institucíonalizacíón de estas reformas en la década de 1940 y el compromiso asumido por los vencedores de la guerra civil de 1948 en el sentido de cumplirlas y ampliarlas, constituyen tal vez el cimiento más profundo y duradero de la Costa Rica contemporánea, en la segunda mitad del siglo XX.
La guerra civil de 1948 y su desenlace tuvieron efectos de largo alcance en el panorama político nacional. Los principales dirigentes del PRN (Partido Republicano Nacional) y del Partido Vanguardia Popular fueron al exilio o sufrieron prisión y la alianza formada en 1943 se rompió en forma definitiva. A partir de 1953, y por largos años, la vida política del país estuvo dominada por el PLN (Partido Liberación Nacional), liderado por José Fígueres Ferrer. En los 25 años que van de 1953 a 1978 la Asamblea Legislativa estuvo siempre bajo el control de dicho partido; el Poder Ejecutivo fue ocupado por liberacionistas durante cuatro periodos (16 años) mientras que una alianza de fuerzas políticas opositoras sólo logró alcanzarlo en dos oportunidades (8 años). El proyecto político, social y económico impulsado por el PLN. de clara inspiración social demócrata, tomó como punto de partida las reformas sociales realizadas en 1942-43 pero se orientó a modernizar la economía nacional a través del intervencionismo estatal. Fue asi como surgieron el ICE (Instituto Costarricense de Electricidad), la banca nacionalizada y otras muchas instituciones autónomas. El acento en el desarrollo económico y la redistribución de la riqueza a través de servicios a cargo del estado fue la tónica dominante en el período que estamos analizando.
En este contexto de hegemonía política e ideológica del PLN la difusión y desarrollo del pensamiento social cristiano no fue fácil y tropezó con múltiples obstáculos. Esto tuvo que ver básicamente con dos asuntos. El primero, las dificultades del calderonismo sometido durante 10 anos a la persecución y el exilio, y desafiado después a mantenerse como fuerza política vigente. El segundo, los cambios en la posición de la jerarquía eclesiástica al morir Monseñor Sanabria en junio de 1952.
"Ayer: Reforma Social 1942 - Hoy: Reforma Agraria 1962" El Dr. Calderón promete continuar con la reforma social incluyendo ahora una reforma agraria basada en el respeto a la propiedad privada; también reitera su compromiso con los principios social cristianos y declara su apoyo a la Alianza para el Progreso. Otros puntos de su programa se refieren a la extensión de la seguridad social, el impulso a la vivienda popular y la protección de la pequeña industria. El ambiente de la campaña es tenso; Ulate y Calderón vuelven a ser candidatos enfrentados como lo fueron en 1948. En la prensa reaparecen fotografías de los hechos más trágicos ocurridos en 1947 y 1948. La lucha política es eminentemente personalista y no se perciben en verdad grandes diferencias en los programas de gobierno propuestos: Ulate y Orlich también hablan de reforma agraria y coinciden en la lucha contra el comunismo; las reformas sociales hace mucho que han dejado de ser un Lema de debate. Para las elecciones de 1966 la oposición al PLN se une. Ulate y Calderón deponen sus diferencias y se forma un nuevo partido denominado Unificación Nacional; el candidato escogido es el profesor José Joaquín Trejos, matemático y empresario sin trayectoria política previa. El PLN ya ha lanzado la candidatura de Daniel Oduber. otro de los fundadores del partido y decidido social demócrata. En su programa Trejos se declara social cristiano y propone como guia para solucionar los problemas sociales la encíclica de Juan XXIII Moter et Magistra. Pero de nuevo, la campaña política se centra en cuestiones políticas Inmediatas. Unificación Nacional considera que un segundo período consecutivo del PLN en el poder acabará con la democracia, el tema dominante es pues lo desventajoso del continuismo. Oduber, por su parte, denuncia lo que considera un "pacto de la vergüenza" y pide a los electores que voten por tesis y programas. Finalmente en las elecciones del 6 de febrero Trejos vence a Oduber por un estrecho margen de 4.220 votos. En 1970 el Partido Unificación Nacional se vuelve a enfrentar al PLN. Los candidatos son Mario Echandi y José Figueres; esta vez el triunfo figuerista es claro y contundente. El Dr. Calderón Guardia fallece el 9 de junio de ese mismo año. Cómo vencer electoralmente al PLN sigue siendo el tema dominante, y esa preocupación política que sólo será resuelta en 1977 cuando se organiza la coalición Unidad, pone en segundo plano cualquier discusión de fondo sobre programas e ideologías. Desde un punto de vista pragmático eso se puede entender fácilmente: lo que cuenta para vencer al PLN es la unidad de los opositores y también un liderazgo fuerte que los motive y aglutine.
Poco cambiaron las cosas bajo el Arzobispado de Monseñor Rodríguez Quirós (1960-1979), a pesar de que durante su episcopado tuvieron lugar el Concilio Vatícano II (1962-65) y la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM II, Medellín, 1966). Las reticencias de la jerarquía originaron muchos conflictos con sacerdotes y laicos jóvenes que trataban de continuar en la senda abierta por Sanabria, máxime en una época en que la Iglesia misma proclamaba una opción preferencial por los pobres. Sin embargo, ninguno de estos conflictos amenazó en serio a la institución o logró modificar la línea de conducta de la jerarquía. Monseñor Rodríguez creó en 1962 el Secretariado de la Acción Social; al año siguiente fundó Caritas de Costa Rica y la Escuela Social Juan XXIII; pero sus mayores esfuerzos se orientaron a fortalecer las Ligas Espirituales, una obra en la que había trabajado desde sus años de servicio presbiteral. En términos interpretativos puede afirmarse que después de la muerte de Sanabria la Iglesia renunció al papel activo que venía desempeñando en el campo social a partir de 1940, y prefirió dejar ese espacio al nuevo estado benefactor, consolidado cada vez con más fuerza desde 1948. Sólo al acceder a la silla episcopal Monseñor Román Arrieta en 1979 la situación comenzó a cambiar; el Arzobispo pasó a ejercer funciones de arbitro en muchos conflictos sociales y como primera voz de la Conferencia Episcopal no dudó en llamar la atención del gobierno y de la sociedad ante problemas como el de la pobreza. la vivienda, la carencia de servicios básicos, etc. Desde el punto de vista del pensamiento social cristiano la única novedad importante que aparece en Costa Rica durante el período1948-1978 es la formación del Partido Demócrata Cristiano en la década de 1960. Todo comenzó con grupos de estudio formados por el Dr. Luís Barahona Jiménez (1914-1987), filósofo y catedrático de la Universidad de Costa Rica. El Dr. Barahona fue miembro del Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales y perteneció al PLN; estando en Madrid en el desempeño de cargos diplomáticos tomó contacto con las experiencias de la Democracia Cristiana europea, en especial la italiana, y se interesó por estudiar el pensamiento social cristiano. Al regresar a Costa Rica en 1960 comenzó su labor de enseñanza en esa dirección y pronto estableció contactos internacionales con el COPEI de Venezuela y el Partido Demócrata Cristiano de El Salvador Dentro de su circulo de estudiantes y allegados el Dr. Barahona difundió el pensamiento de Emannuel Mounier, Jacques Maritaín y otros filósofos social cristianos, incluyendo también un amplio contacto con la obra de autores latinoamericanos como Eduardo Freí, Rafael Caldera, Pablo de Tarso y Rodomiro Tomic. La Inscripción a escala nacional del nuevo partido ocurrio el 3 de noviembre de 1967. Desde 1965 la agrupación tenia vinculaciones con la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA). Sus militantes provenían basimente de sectores profesionales y estudiantiles; formalmente el partido no tenia ninguna vinculación con la Iglesia católica.
El Partido Demócrata Cristiano participa en las elecciones de 1970 y logra elegir un diputado. Es un éxito para una agrupación politica que apenas inicia. Sin embargo también se producen conflictos internosy ese triunfo de 1970 no logra repetirse en las elecciones de 1974. Comienza entonces el largo camino en busca de una alianza político electoral que sea capaz de derrotar al PLN; la Democracia Cristiana participa desde el comienzo en esos esfuerzos que dan frutos en 1976-77 cuando cuatro agrupaciones, el partido Renovación Democrática, el Partido Unión Popular, el partido Republicano Calderonista y el Partido Demócrata Cristiano, forman la Coalición Unidad, la cual, como es bien conocido, logra un resonante triunfo en las elecciones del 5 de febrero de 1978. Aunque los dirigentes del Partido Demócrata Cristiano tuvieron amplía participación en las negociaciones previas a la formación de la Coalición Unidad, su principal aporte se dio en el plano ideológico. En efecto, si la Democracia Cristiana no podía ofrecer a la coalición un gran caudal de votos ni tampoco un dirigente carismático, era capaz en cambio de aportar ideas y pensamientos de fondo para el programa de gobierno. En la definición de principios de dicho programa se lee: "Nuestra acción política se basa en la doctrina del social cristianismo, que es la concepción más valiosa del hombre y de la sociedad. Su valor proviene de su profundo humanismo y de la riqueza de su inspiración. [...] Las Garantías Sociales, el Código de Trabajo, el Seguro Social, son algunas de las conquistas populares que la doctrina social cristiana ha alcanzado en su lucha por una sociedad mejor para todos los costarricenses. " Enseguida se
recuerda la obra del General Volio, Monseñor Sanabria y el Dr.
Calderón Guardia y se afirma que lo que se propone la coalición
es justamente el continuar esos logros y esas luchas. En el capítulo
de "ideas fundamentales"46 se reconoce la persona humana como
el fundamento y el fin de la sociedad, se afirma la importancia de la
familia y se declara que la tarea principal de la política es el
logro del Bien Común a través del "esfuerzo propio",
la "solidaridad", el "fervor cívico" y el "espíritu
de sacrificio". También se subraya el papel "subsidiario"
del estado para el logro del Bien Común y la necesidad de avanzar
hacia una democracia participativa. Otros temas tratados en dicho documento
son la justicia social, la función social de la propiedad y de
la empresa y la importancia de llegar a un "desarrollo integral". Estudios Políticos (INDEP) en 1978. Esta institución, denominada después Instituto Costarricense de Estudios Políticos "Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia" (ICEP), es quizás la contribución más duradera de lo realizado en el país por el Partido Demócrata Cristiano en pro del desarrollo y la difusión del pensamiento social cristiano. El Partido Republicano Calderonista, formado en 1976 bajo el liderazgo de Rafael Ángel Calderón Fournier. retomó, como era de esperarse, el ideario reformista del Dr. Calderón Guardia. En la declaración de principios formulada para la inscripción como partido se lee, entre otras cosas: "Declaramos que nuestro movimiento corresponde a los principios del cristianismo social incorporados en las Encíclicas Papales, en los documentos que sobre ese extremo ha publicado la Iglesia Católica por medio de su más elevada jerarquía. El progreso, en la hora presente se llama desarrollo; el progreso también se llama justicia social /.../ El Partido Republicano Calderonista mantiene alzada la bandera de la Reforma Social realizada por el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia. " El compromiso social cristiano del Partido Republicano Calderonista, menos elaborado que el de la Democracia Cristiana, estaba lejos de ser pura retórica; representaba más bien un movimiento de fuerte arraigo popular centrado en la figura carismática del Dr, Calderón Guardia. Gracias a los esfuerzos de su hijo, que a los 26 años de edad ya se perfilaba como un dirigente político de estatura nacional, esta corriente encontró asi una nueva expresión política, la cual será de importancia crucial tanto para el triunfo de la Coalición Unidad en las elecciones de 1978 cuanto para la consolidación del PUSC en 1983. El Partido
Unión Popular, formado en 1971 bajo el liderazgo del profesor José
Joaquín Trejos Fernández, también compartía
el ideario social cristiano así que su influencia fue importante
en cuanto a las definiciones ideológicas de la Coalición
Unidad. Por otra parte, el Unión Popular era sobre todo un partido
de cuadros; en el militaban, por ejemplo, antiguos miembros del PUN y
muchos ex-funcionarios del gobierno de don José Joaquín
Trejos. En la viabilidad política de la Coalición Unidad
este aporte de cuadros dirigentes del Partido Unión Popular resultó
ser particularmente eficaz. Otros dirigentes democristanos de la región que tuvieran presencia activa fueron los salvadoreños Napoleón Duarte y José Antonio Morales Erlich. La ideología del PUSC El PUSC se
ha definido desde su fundación, en 1983, como un partido de ideología
social cristiana. Esto era más que esperable dado el hecho de que
el PUSC nació precisamente de la fusión de los partidos
que habían conformado en 1977 la Coalición Unidad. También
es obvio que esa opción ideológica era el resultado de una
larga historia, la cual tenía como mar de fondo la repercusión
en Costa Rica de la doctrina social de la Iglesia y como legados inmediatos
el reformismo social calderonista y la acción meditada de la Democracia
Cristiana. fue producto de un Congreso Ideológico del partido y es un documento mucho más extenso y elaborado- Para facilitar la comparación, las ideas principales de ambos textos se presentan en el cuadro siguiente: Ambos textos reconocen al humanismo cristiano como base filosófica doctrinaria, pero la carta de 1995 es explícita en cuanto a considerarlo como parte de la civilización occidental y también como un pensamiento no acabado. todavía en construcción. La concepción sobre el individuo y la persona humana es similar en ambos textos. El de 1985 menciona los derechos humanos mientras que el de 1995 utiliza la concepción más englobante de "desarrollo humano". El compromiso con una mayor participación de la mujer aceptando los principios de la igualdad real es algo novedoso en la carta de 1995. En lo referente a la sociedad la idea del Bien Común basado en la justicia social y la equidad es común a ambos documentos como lo es también la idea de que "la familia es el núcleo básico de la sociedad y su germen organizativo." Una novedad en el texto de 1995 es la alusión a la "opción preferencia! por los pobres", un tema básico formulado por el Concilio Vaticano II pero ausente en el texto de 1985, lo mismo que la noción de solidaridad. Algo nuevo también es la mención específica de un compromiso con los discapacitados, la niñez, la juventud, los ancianos, los inmigrantes y las comunidades indígenas.
En la carta de 1995 es muy visible la influencia del pensamiento social del Papa Juan Pablo II, tal como ha quedado expresado en las encíclicas Laborem exercens (Trabajo humano y problemas sociales del 14-9-1981), Sollicitudo rei socialis (Auténtico desarrollo del hombre y de la sociedad del. 30-12-1987) y Centesimas annus (La cuestión social, a cien años de la "Rerum novarum" del 1-5-1991). Ello puede apreciarse en el manejo de los conceptos de desarrollo humano, solidaridad y subsidiaridad, y aún en otros como el de economía social de mercado y las referencias al medio ambiente. También es perceptible en el documento de 1995 la influencia del pensamiento de las Naciones Unidas y en particular de nociones manejadas habitualmente en los informes sobre desarrollo humano producidos por el PNUD. Hay que decir, en todo caso, que la carta de 1995 logra integrar en forma creativa y coherente ideas provenientes de diferentes escuelas y perspectivas.
Conclusiones: la ideología social cristiana en la política nacional La ideología social cristiana ha tenido una presencia continua en la política nacional desde finales del siglo XIX hasta hoy (1998). Hay que destacar, sin embargo, dos períodos cruciales: la década de 1940 y el lapso transcurrido entre 1978 y 1998. El primero marca el tiempo de las reformas sociales, introducidas durante el gobierno del Dr. Calderón Guardia con la activa participación de la Iglesia católica, encabezada por Monseñor Sanabria, y el apoyo del Partido Vanguardia Popular. El segundo se refiere a la época reciente en que se produce el triunfo de la Coalición Unidad, la formación del PUSC y la consolidación de un virtual sistema bipartidista, esto último confirmado por el triunfo electoral social cristiano en 1990 y 1998. ¿En qué se diferencia y en qué se parece el reformismo social cristiano del pregonado y practicado por el PLN? Obviamente la primera discrepancia tiene que ver con los fundamentos filosóficos; la social democracia deriva de un pensamiento secular que resulta del viraje reformista de los antiguos revolucionarios socialistas, ocurrido entre finales del siglo pasado y la Revolución Bolchevique (1917). La segunda discrepancia importante se refiere a la acción del estado. Mientras que el social cristianismo ha planteado siempre el principio de subsidiaridad, es decir una acción estatal limitada que no interfiere con los derechos de grupos y personas, el PLN ha defendido y practicado la tesis de un estado intervencionista e incluso empresario; la defensa del principio de la nacionalización bancaria ha constituido el pivote de esta concepción. En la década del 80 el PLN ha ido modificando su apego a estos principios y en la década del 90 se puede decir que los ha abandonado. La tercera discrepancia se refiere a la participación popular. Aunque ambos pensamientos se fijan una meta parecida, en la práctica el PLN ha privilegiado las estructuras jerárquicas del estado y del partido. Un ejemplo contundente de eso fue lo ocurrido en la campana electoral 1997-98 con la elección directa de los candidatos a diputados; mientras que el PUSC aplicó ese principio, el PLN lo rechazó, dejándolo para un futuro incierto.
En este contexto general, es fácil de entender por qué la oposición política al PLN se enfrentó siempre a muchas dificultades. A estos rasgos generales hay que agregar, en el caso del calderonismo y de sus antiguos aliados comunistas, la situación de persecución, exilio e ilegalidad. La tentación de acciones armadas buscando una revancha por la derrota de 1948 estuvo incluso presente en dos ocasiones, diciembre de 1948 y enero de 1955: dando lugar a sendos fracasos. Las cosas comienzan a cambiar recién durante la campaña electoral 1957-58 y ellos se debe, en buena parte, a que también Otilio Ulate y su Partido Unión Nacional (PUN) empiezan a sentirse amenazados por el vertiginoso avance del PLN. El distanciamiento entre Figueres y Ulate comenzó con el plesbicito sobre la reelección presidencial, el cual se llevó a cabo junto con las elecciones de 1953. Ulate y sus partidarios pretendían una reforma constitucional para permitir la reelección presidencial pasado un período y no dos, como había establecido la Constitución de 1949. La citada reforma había sido aprobada durante la presidencia de Ulate pero requería del voto afirmativo en dos legislaturas más. Para reforzar la decisión se había acordado que se votara plebiscitariamente el 26 de julio de 1953. En esa elección el "si" a favor de la reforma obtuvo un 70% de los sufragios. Sin embargo, como el PLN dominaba la Asamblea Legislativa la reforma constitucional en torno a la reelección presidencial no se aprobó y en consecuencia Ulate no pudo ser candidato en las elecciones de 1958. Otra fuente de conflictos entre Figueres y Ulate tuvo que ver con la invasión calderonista desde Nicaragua en enero de 1955. Figueres acusó a Ulate de tener una alianza secreta con Caderón mientras que la versión de Ulate fue que él y el PUN sólo querían mediar en el conflicto. Al concluir los enfrentamientos Ulate atacó fuertemente a Figueres en un editorial del Diario de Costa Rica titulado "Camino a la dictadura"; donde entre otras cosas afirmaba: Presidente Figueres no tolera, bajo su gobierno ni la oposición parlamentaria ni la oposición de la prensa. [..-] No quiso oírme el Presidente ni aceptar la mediación que le ofrecí para la liquidación de un conjiicto internacional, entiendo que por rivalidades políticas internas y porque ha sido notorio que los dos presidentes ¡Somoza y Figueres) se han mantenido en conservar vivo el conflicto por intereses de esa misma política internacional en sus respectivos países; para llevar agua a sus molinos, desacreditar y eliminar a sus opositores políticos..." Otro acusado por Figueres y el PLN de participación en el intento de invasión calderonista fue el diputado Mario Echandi del PUN. El incidente provocó una seria crisis en la Asamblea Legislativa, ya que la oposición se retiró de las sesiones, e incluso el propio Echandi estuvo a punto de ser linchado por una turba de opositores. Suspendido durante ocho meses de la Asamblea para dar lugar al proceso judicial por traición y sedición, al final nada se probó y don Mario Echandi, un orador fogoso y combativo volvió con honores al plenario legislativo. A partir de este episodio Echandi, que ya había sido precandidato presidencial en 1953, surgió como la figura más brillante de la oposición a Figueres.
El 20 de enero de 1957 se llevó a cabo la convención de los diferentes grupos de oposición con la presencia de 4253 delegados. Había cuatro precandidatos: Alberto Oreamuno Flores, Manuel Escalante Duran, Femando Lara Bustamante y Mario Echandi Jiménez. En la segunda votación resultó electo don Mario Echandi. El Dr. Calderón Guardia, al igual que Ulate, había apoyado a Oreamuno Flores, sin embargo, pasada la convención, hizo desde su exilio en México varios llamados a sus partidarios para que votaran en favor de Echandi. La posición del Partido Republicano
quedó bien definida en una declaración publicada en la prensa
el 26 de setiembre de 1957: "El Doctor nos habla de acabar con una tiranía, que. entre paréntesis, no existe en todas las proporciones que él la pinta, ... Derrocar a Figueres no es un programa en si mismo ... El Doctor no puede seguir entregando su partido a éste o aquél político, con el único pretexto de combatir a Figueres [...] Es necesarvo que el Dr.Calderón explique cuales son las concesiones de Ulate: que aclare qué razones de bien público le han inducido a hacer las paces con su adversario de ayer y a entregarle la dirección de su partido."
Aunque Fallas exagera cuando dice que Calderón le ha entregado la dirección del partido a Ulate subraya algo que es sin duda dominante en la política nacional de aquel tiempo: el personalismo. En efecto, aunque detrás de los partidos hay intereses económicos e ideológicos, los liderazgos personales mueven más multitudes y explican más situaciones conflicuvas que cualquier otro tipo de lealtades. El PLN no fue ajeno a este tipo de problemas. En la lucha de tendencias para elegir el candidato presidencial para las elecciones de 1958 se produjo la salida del partido del Ministro de Hacienda de Figueres, Jorge Rossí Chavarría. El 16 de noviembre de 1956 Rossi renunció al PLN y poco después fundó el Partido Independiente. La escisión no obedecía a razones ideológicas sino al descontento por el triunfo, virtualmente inevitable, de la candidatura de Francisco Orlich, no sólo apoyada por Figueres sino también por la amplia mayoría de los líbera-cionistas. Lo cierto es que con el PLN dividido y la oposición unida en tomo a la candidatura de Echandi, la lucha electoral cobra grandes bríos y la campaña "se calienta". La consigna de Echandi fue "vote azul", y mientras agitaban sus banderas sus partidarios no dudaban en agregar "y escupa verde". Los Überacionistas, por su parte, denunciaban la alianza del "caldero-echandismo" y auguraban el retorno de los "8 años", es decir del período en que gobernaron Calderón y Picado. El 2 de febrero de 1958 se realizan las elecciones y el Lie. Mario Echandi Jiménez, habiendo obtenido un 46% de los sufragios emitidos, resulta electo presidente. Las elecciones de 1958 constituyen un momento crucial en la historia contemporánea de Costa Rica. Fue en ellas que comenzaron a cerrarse las heridas abiertas en la guerra civil de 1948 y fue también en ellas cuando se probó a fondo el sistema electoral adoptado bajo el régimen de la Constitución Política de 1949 y el Código Electoral de 1952. Al entregar el mando el 8 de mayo dice don José Figueres, el presidente saliente: "Nuestra libertad electoral es tan completa, que el grupo vencido en varios choques armados en los últimos 10 años, Lleva ahora a la Asamblea Legislativa, legítima-mente, un numero tal de diputados, que ocupa el segundo puesto en ÍosJuerzos parlamentarías. Entre eUos se encuentran sus principales dirigentes. La libertad se ha conquistado para todos. Yo deseo que con esta jomada cívica termine la división que nos dejó la Guerra de Liberación Nacional de 1948. Después de una guerra entre hermanos. cuando todos han alcanzado la plena libertad, y el amplío disfrute de sus derechos ciudadanos, no hay razón para que el odio continúe. Menos aún para que este odio se trasmita a la generación siguiente. En su lugar ha de venir una normal discrepancia de pareceres políticos y un Ubre juego dejuerzas electorales," Vistos de cerca, los resultados de la elección ilustran bien varios aspectos ya señalados. En primer lugar hay que notar que, a pesar de la victoria de Echandi, el PLN sigue siendo la primera fuerza política del país. Sumando los votos obtenidos por Oriich (43%) más los votos obtenidos por Rossi (11%) se llega a un 54%; la operación es lícita en la medida en que una vez pasadas las elecciones el "rossismo" retornó a las filas llberacionistas. Así las cosas, hay que reconocer que en el triunfo de Echandi no sólo intervino la unidad de los contrarios al PLN sino también la escisión temporal de un sector liberacionísta disconforme con la candidatura de Orllch. El abstencionismo registrado fue de 35%. es decir un 15% por encima del promedio de 20% que caracteriza a las elecciones del período 1953-1978. Un índice tan elevado puede explicarse por la ausencia de partidos de izquierda -dada la proscripción del Partido Comunista- y el hecho de que aunque el PR participa con papeletas para diputados y municipes, su líder máximo está todavía exiliado en México y en muchos militantes y simpatizantes sigue habiendo una sensación de temor e inseguridad. Por otra parte en la elección de diputados el PLN se apuntó un amplio triunfo, con 20 bancas sobre un total de 45; el PR quedó como la segunda fuerza de la Asamblea con un total de 11 diputados mientras que el PUN sólo obtuvo 10. Como entre el PR y el PUN no hubo un verdadero pacto o alianza política, el presidente Echandi se encontró sin mayoría en la Asamblea Legislativa. En las elecciones de 1958 el Dr. Calderón Guardia fue elegido como diputado por la provincia de San José. Para ocupar ese cargo regresó del exilio en México el 7 de junio de 1958. Su recibimiento dio lugar a una gran manifestación popular; su hijo, que tenía entonces 9 años de edad, recuerda el acontecimiento en estos términos:"Dificilmente podría describir lo que sentí cuando, ya en el camión, empezamos a desplazarnos entre aquel mar humano que parecía no tener fin. Al llegar a la estatua de León Cortés quedamos enmudecidos: el Paseo Colón no podía contener a los miles de hombres, mujeres y niños que habían venido desde todos los rincones del país a recibirnos. Conforme íbamos avanzando vi a hombres y mujeres llorar al paso de mi padre; unos se hincaban, se persignaban y rezaban al vernos pasar: otros portaban carteles con bendiciones y había quienes alzaban a sus hijos en alto para que vieran a papá. Había también carrozas que conmemoraban las Garantías Sociales, el Código de Trabajo, la Universidad de Costa Rica o expresaban su agradecimiento por las casas baratas. Avanzábamos muy lentamente entre aclamaciones y yo me preguntaba qué era toda esta euforia. En México vivíamos como una familia corriente, conocía la historia de mi país. pero me era muy difícil entender el por qué de ese recibimiento. A la par de él, en aquel camión descubierto vi su cara radiante de felicidad, el dolor del exilio había desaparecido en un momento, al fin estaba de nuevo entre su gente. Otro elegido en la Asamblea Legislativa había sido Otilio Ulate. Sin embargo -y esta es otra muestra del exagerado personalismo de la política de entonces- don Otilio decidió que no asistiría a las sesiones legislativas porque: "No me faltaron las ganas, y si me dejé elegir era porque me propoma llegar a la Asamblea. Sin embargo, su composición y la desarmonía me situaron en posición tan difícil que tenía de antemano perdidas todas las batallas. No hubiera contado en el recinto legislativo con el apoyo de ninguno de los sectores políticos. Ni siquiera con el sector parlamentario del PUN, porque este sector está dividido en dos grupos. El Presidente de la República se ha quedado con el apoyo de uno solo de los partidos, el Republicano, del cual es jefe el Dr. Calderón. Es obvio que en las palabras de Ulate se trasluce el desencanto por el 1iderazgo desempeñado por el Dr. Calderón Guardia y se deja ver también que él no tiene mucha influencia sobre el propio presidente Echandi. Estos conflictos quedarán todavía más iluminados por la campana electoral con vistas a las elecciones de 1962. La Asamblea Nacional del PUN proclamó la candidatura de Ulate el 29 de enero de 1961. Poco después lo hizo la convención nacional del PLN donde otra vez fue escogido Francisco Orlich. El PR en cambio tarda más en organizarse y decidirse; finalmente el 19 de setiembre de 1961 el Dr. Calderón Guardia anuncia al país que acepta la candidatura "sin odios, sin rencores, con la conciencia tranquila y el espíritu en paz". La campaña enfrenta así a los dos antiguos contrincantes de las elecciones de 1948 con Orlich, el segundo de a bordo en el PLN y también veterano de las lides de los años cuarenta ya que había sido diputado durante ocho años, entre 1940 y 1948. Desde la perspectiva de su significado histórico las elecciones de 1962 van a reflejar mucho más que una simple coincidencia de viejos líderes en una competencia electoral; el fracaso de Calderón y de Ulate demostrará, como veremos enseguida, que los movimientos políticos gestados en la década del cuarenta tienen ya poca vigencia y que la iniciativa política sigue estando. como en 1953, en las manos del PLN. El tono de la campana es sintomático. Ulate ataca con furia a Orlich y a Calderón; los describe como "veteados de comunismo" y afirma que solo él "combate el ideario rojo en forma inequívoca y permanente." En otras intervenciones compara a Figueres con Fidel Castro agregando que "no existe ninguna diferencia de conducta entre Calderón y Figueres". Pero don Otilio solo muestra coherencia en su virulenta posición antí-calderonista; al principio de la campaña había tratado de establecer una alianza con Orlich ofreciéndole las dos vicepresidencias y papeletas conjuntas para diputados y regidores; el PLN propuso que una convención abierta eligiera entre ambos candidatos. Cuando las conversaciones fracasaron, Ulate escribió: "Con Orlich o sin Orlich, yo asumo ante el país la responsabilidad de aplastar a Calderón y obligarlo a retirarse para siempre de la vida pública. " El programa
del PR retoma el pensamiento social cristiano y hace fuerte énfasis
en las reformas sociales de 1942-43. prometiendo una reforma agraria "nacida
de la realidad nacional". A sus 62 años el Dr. Calderón
vuelve a atraer multitudes y es sobre su figura carismática que
se orienta la campaña. Los ataques de los opositores también
son personales y se centran en su figura mucho más que en su partido.
La publicación de viejas fotografías hace más vivos
todavía los recuerdos del 48. Los resultados
electorales de 1962 y la obra de gobierno desarrollada por Orlích,
orientada a la promoción de la industrialización en el marco
del Mercado Común Centroamericano y a la marcada expansión
del estado benefactor. plantearon a la oposición al PLN un claro
dilema: para vencer tenían que lograr la unión de todas
sus fuerzas y debían contar, además, con un líder
nuevo y poco controversial. Los fuegos electorales con vistas a las elecciones de 1966 se abrieron al comenzar el año 1965. El Ministro de Relaciones Exteriores de Orlich, Daniel Oduber, renunció a su cargo y comenzó la campaña electoral. El 24 de abril de 1965 fue proclamado oficialmente como candidato por la Convención del PLN; en la misma no tuvo contrincantes asi que todo indicaba que la oposición tendría que vérselas de nuevo con un liberacionismo fuerte y unido. Oduber. quien había sido miembro del Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales y fundador del partido, era un político nato que combinaba una gran experiencia práctica con una sólida formación intelectual e ideológica. La idea de unir la oposición al PLN surgió de la experiencia de 1962 y fue producto de negociaciones entre Francisco Calderón Guardia, hermano del doctor e importante líder del PR, y Otilio Ulate. Como Ulate no hablaba directamente con los hermanos Calderón encargó las negociaciones al Dr. Jorge Vega Rodríguez, un eminente cirujano que pertenecía al PUN y era persona de su confianza, pero que tenía también mucha amistad con la familia Calderón. El primer acuerdo se firmó el 28 de abril de 1965: se formaría una coalición denominada "Partidos Repúblicano-Unión Nacional", tanto Calderón Guardia como Ulate renunciaban a cualquier candidatura y se establecía que el candidato presidencial sería una figura de consenso escogido por el PR; el PUN postularía al primer vice-presidente y el PR al segundo, y se distribuían los puestos "elegibles" de diputados y munícípes tomando como referencia lo obtenido por cada partido en la última elección. El acuerdo
formal entre Ulate y don Paco Calderón fue firmado el 20 de mayo,
quedando entonces por escoger el candidato presidencial. Se barajaron
los nombres de Antonio Canas, Manuel Escalante y Mariano Guardia, todos
calderonistas de trayectoria, pero es obvio que estas nominaciones no
satisfacían completamente las expectativas del PUN; fue en esas
circunstancias que surgió, en una reunión de familia, el
nombre de José Joaquín Trejos Fernández. Profesor
de matemáticas y estadística en la Universidad, y además
empresario, Trejos era una figura nueva, sin trayectoria política,
aunque desde la prensa se acababa de oponer firmemente a una propuesta
de reforma bancaria apadrinada por Daniel Oduber; Ideológicamente
tenía simpatías por el social cristianismo y en política
se lo podía considerar como calderonista. En su aceptación
por ambas dirigencias influyeron también los vínculos familiares:
la esposa de Trejos era pariente del Dr. Calderón Guardia y su
padre, don Juan Trejos. un fiel ulatista. "La Unificación Nacional hace suyos los principios y finalidades de la Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y declara que tendrá, como guía en la búsqueda de soluciones verdaderas para los problemas sociales del país, a la Encíclica Mater et Magistra, de su Santidad Juan XXIII.
La campana política arreció enseguida. Trejos atacaba el continuismo y la propaganda de Unificación ofrecía "manos limpias para Costa Rica"; Oduber prometía continuar con la obra en curso y se pronunciaba por ampliar el estado benefactor (universalización de los seguros, plan nacional de vivienda, sistema nacional de planificación, etc.). Ulate no dudó en volver a acusar al PLN de comunista y sostuvo que "la fusión del oduberismo y el comunismo" abrían una nueva etapa en la vida política de Costa Rica. Enseguida aparecieron slogans afirmando "un voto para Daniel es un voto para Fidel". Como los comunistas siguen sin disponer de un partido legal que pueda participar en las elecciones, su líder, Manuel Mora, publica una carta el 28 de enero de 1966 en la cual llama a votar contra Trejos; aunque el tono es ambiguo eso sirve para desatar nuevas consignas: "Fidel y Manuel van con Daniel". Como veremos en el capítulo 4, en términos electorales no es muy fácil discernir cual fue el efecto de esa carta de Manuel Mora a los militantes y simpatizantes comunistas. Finalmente en las elecciones del 6 de febrero triunfa la Unificación Nacional por un margen estrecho: 4220 votos; sin embargo, el PLN obtuvo 29 diputados lo cual le garantizaba el control de la Asamblea Legislativa. Se repetía así lo sucedido en la elección de 1958. El ajustado triunfo de Trejos y los rumores de que Francisco Calderón Guardia sería nombrado Ministro de Seguridad provocaron un conato de golpe de estado. Se produjo una concentración de fuerzas policiales en la Tercera Compañía y hubo más de un liberaciónista tentado por desconocer el resultado de las elecciones. Sin embargo, el presidente Orlich logró una rápida negociación con el presidente electo y las cosas se solucionaron: don José Joaquín Trejos designó a su hijo Diego como Ministro de Seguridad y a alguien propuesto por Ulate (don Cristian Tattenbach) en el Ministerio de Gobernación: poco después se aprobó una ley concediendo beneficios a los guardias civiles que. por el cambio de gobierno, quedarían cesantes.
El gobierno de Trejos no pudo desarrollar un proyecto político verdaderamente alternativo al implantado por el PLN. Se lo impidió el hecho de no controlar la Asamblea Legislativa y también la heterogeneidad de la alianza que lo sostenía. Asi por ejemplo, los roces políticos llevaron a que el primer Vicepresidente Jorge Vega Rodríguez se alejara virtualmente del gobierno en 1968 mientras que el proyecto de Trejos para acabar con la nacionalización bancaria fue rechazado en la Asamblea Legislativa luego de un amplio debate nacional.73 Las importantes propuestas del gobierno de Trejos para propiciar y fortalecer el desarrollo de las comunidades tuvieron que ser transadas con los diputados del PLN; así. la aprobación de la Ley General sobre Desarrollo de las Comunidades en 1967 y la creación del Banco Popular y de Desarrollo Comunal en 1969 llevaron también la impronta del pensamiento liberacionista. En este contexto comenzaron los preparativos para la siguiente lucha electoral. La iniciativa vino del PLN; Figueres lanzó su pre-candidatura en 1968, y poco después Rodrigo Carazo, un diputado y ex-presidente de la Asamblea Legislativa que había adquirido preeminencia como líder de la lucha contra las reformas bancarias propuestas por Trejos, hizo lo mismo. Figueres no vio con buenos ojos la precandidatura de Carazo y la campaña fue áspera; en la convención del 15 de diciembre de 1968 el ex-presidente y fundador del partido obtuvo, como era de esperarse, un cómodo 65% de los sufragios emitidos por los cuatro mil representantes de las bases liberacionistas. Carazo se retiró entonces de la actividad política dentro del PLN. En enero de 1969 el segundo Vice-Presidente de Trejos, Virgilio Calvo Sánchez renunció a su cargo y comenzó a hacer campaña para obtener la candidatura presidencial de la Coalición Unificación; detrás suyo se alíneban muchos militantes caid cronistas. Circulan otros posibles nombres de precandidatos pero el 28 de febrero, en forma un tanto sorpresiva, los comités ejecutivos de los partidos Republicano y Unión Nacional proclaman la candidatura del ex-presidente Mario Echandi Jiménez. Era obvio que esta decisión no había sido consultada con las bases partidarias así que enseguida hubo oposición. Después de muchos ires y venires Echandi logró el respaldo de los principales dirigentes, incluido el Dr. Calderón Guardia. La Coalición Unificación fue inscrita formalmente como partido en junio de 1969. Virgilio Calvo con el apoyo personal de Ulate -la dirigencia de] PUN fue fiel a Echandi-formó casa aparte constituyendo un "tercer frente", el cual quedó formalmente inscrito con el nombre de "Frente Nacional". Entretanto Figueres se ocupó de consolidar la unión de su partido para lo cual llamó a Jorge Rosst. el disidente de 1957, a integrar la fórmula presidencial. Durante el segundo semestre de 1969 la campaña se desenvolvió siguiendo patrones conocidos; mucha pasión. un exceso de personalismo y mil frases hechas sobre temas intrascendentes. En enero de 1970 hay incluso enfrentamientos a banderazos en la avenida central de San José y la tensión sube a tal punto que el Tribunal Supremo de Elecciones no deja que se lleven a cabo las concentraciones de fuerzas previstas para el fin de la campaña. Al final las elecciones transcurren con toda calma. El 1° de febrero de 1970 Figueres se apunta otro resonante triunfo. obteniendo un 55% de los sufragios; la Unificación Nacional apenas llega a un 41% mientras que el Frente Nacional debe conformarse con un irrisorio 2%. Aunque Echandi endilgó las razones de su derrota al divisionismo del Frente Nacional, si se tienen en cuenta lo bajo del abstencionismo (17%) y los pocos votos obtenidos por el partido de Virgilio Calvo, resulta más que obvio que lo que no atrajo a los electores fue su candidatura, en competencia desigual frente a la figura carismática de Figueres. El saldo político de las elecciones de 1970 era muy claro y asi comenzó a ser percibido: los días de Unificación Nacional como una verdadera fuerza de oposición al PLN estaban contados, Figueres asumió la presidencia por tercera vez el 8 de mayo de 1970; un mes después fallecía el Dr. Calderón Guardia y su sepelio se convertía en una sincera y enorme manifestación de duelo popular. Otilio Ulate, enfermo y políticamente derrotado moriría un poco más tarde, el 27 de octubre de 1973. Es obvio que se estaba produciendo un importante cambio generacional: ¿tendrán ahora la palabra los políticos más jóvenes? Hacia la Coalición Unidad, 1971-1978 Con Figueres en el poder y la oposición derrotada, la situación en 1970 se parecía en cierta forma a la del año 1953. La sensación de que había que empezar otra vez, organizando nuevos partidos y movimientos políticos era compartida por personajes como don José Joaquín Trejos y Rodrigo Carazo, el dirigente liberacionista derrotado por Figueres en la lucha interna por su candidatura; la Democracia Cristiana, una fuerza nueva que había logrado elegir un diputado parecía también responder a estas nuevas ideas y requerimientos. Pero mirando más hacia lo hondo la similitud con la situación de los años cincuenta empieza a desdibujarse; el PLN de 1970 es un aparato político maduro y poderoso, que cuenta con una élite dirigente experimentada y extraordinariamente hábil en maniobras y negociaciones; en estas condiciones. cooptar a los opositores pasará a ser una estrategia de uso corriente; para los anti-liberacionistas esta será una piedra más -y particularmente res-balosa-en el difícil ascenso hacia la unidad. Las luchas se orientaron, como era de esperar, hacia las elecciones previstas para 1974, Todo el proceso de negociaciones en pro de la unificación, con sus éxitos y fracasos, se resume en el cuadro cronológico de la página 53. Nunca antes se habían producido esfuerzos tan continuos y sistemáticos y, sin embargo, al llegar a la fase final de la campana electoral en julio de 1973 la realidad no engaña; la oposición al PLN va a los comicios dividida en cuatro partidos, excluyendo de la cuenta a las fuerzas de izquierda y a un candidato pintoresco politicamente difícil de clasificar. Tampoco antes se había producido semejante fragmentación. En 1971 y 1972 surgieron tres partidos nuevos: el Partido Unión Popular (PUP) liderado por los ex-presidentes Trejos y Echandi, el Partido Renovación Democrática (PRD) fundado por Rodrigo Carazo y otros disidentes líberacionistas, y el Partido Nacional Independiente organizado por Jorge González Martén, un empresario recién llegado a la política. Frente a ellos se situaban el ya mencionado Partido Demócrata Cristiano (PDC) y el Partido Unificación Nacional, que ahora bajo el liderazgo de don Paco Calderón, contaba todavía con la fidelidad de los votos calderonistas. Todos sabían, y así será confirmado por las elecciones de 1974, que entre todas esas fuerzas la que más caudal electoral tenía era precisamente el Partido Unificación Nacional. Asi las cosas, la historia de los intentos de llegar a una coalición tiene que ver básicamente con el hecho de si Unificación participa o no en la misma. Y el círculo cerraba perfectamente: tampoco se podía ganar la presidencia contando únicamente con los votos calderonistas. La Alianza Nacional Cristiana, llamada por sus opositores "la santa alianza", fue el intento más sistemático para lograr la unidad con vistas a las elecciones de 1974. Comenzó con una iniciativa del ex-presidente Trejos (PUP) a la que se unieron enseguida otras fuerzas como el PRD, el PDC, el Partida Republicano Nacional y una tendencia encabezada por Osear Barahona Streber; pero pronto también aparecieron las discrepancias y no se llegó a avances significativos. A fines de 1972 el Partido Unificación Nacional eligió su candidato en una convención abierta lo cual puso a la Alianza ante un hecho consumado. Siguieron luego otros intentos como el promovido por la Liga Cívica de Mujeres en enero de 1973 incluyendo a la Alianza Nacional Cristiana, el Partido Unificación Nacional y el Partido Nacional Independíente, pero, de nuevo, a nada se llega. En marzo de ese ano es claro que Rodrigo Carazo, que ha quedado como candidato de la Alianza, será lanzado por su propio partido, el PRD; casi al mismo tiempo se produce un intento de unión entre Unificación Nacional y el Partido Nacional Independiente el cual tampoco sobrevive. En julio los ex-presídentes Ulate, Trejos y Echandi hacen un último e infructuoso llamado a la unidad. El divisionismo ha triunfado en toda la línea. El resultado de las elecciones era esperable. El anti-liberacionismo había apostado a que Oduber, el candidato del PLN, no llegaría a obtener el 40% de los votos necesarios para quedar electo y que sería necesaria una segunda vuelta electoral. Como ésta tenia que hacerse entre los dos candidatos con la mayor votación, daban por descontado que esa sería la ocasión dorada para aglutinar a toda la oposición. Pero este cálculo falló pues Oduber obtuvo el 43% de los votos y el PLN logró elegir 27 diputados; el Dr. Trejos Escalante de la Unificación recibió 30% de los sufragios mientras que González Martén del Partido Nacional Independiente obtuvo un 11% y Rodrigo Carazo del PRD un 9%. Era más que obvio que estos tres partidos, coaligados, hubieran ganado la elección. Las razones del divisionismo parecen haber sido tres. En primer lugar hay que notar la falta de un fuerte liderazgo en las filas de la oposición; esto era algo esencial para poder superar los particularismos y atraer el electorado indiferente o poco decidido. En segundo lugar estaban las ambiciones inmediatistas de los diferentes partidos, lo cual hacía muy difícil el ponerse de acuerdo sobre el reparto de puestos elegibles en las papeletas de diputados y regidores. Por .último, pero muy relacionado con el punto anterior, hay que considerar el poder de cooptación ejercido abiertamente por el PLN. Un elemento adicional fue el financiamienlo otorgado subrepticiamente a los partidos de oposición aplicando el principio de dividir para vencer; así por ejemplo, en los &uacu |